En 1985
compramos las tierras, que según
dicen algunos, pertenecieron a
Manuel Belgrano. Para otros fue una
casualidad y el ex dueño en custión
sólo fue un homónimo del prócer.
Dichas tierras conservaban una
original cabaña de fines de soglo
XIX, con el techo de chapas
inglesas, paredes y piso de grueso
machimbrado de pino traído de Brasil
por la familia Devoto, entonces
propietaria del lugar.
El reciclado de realizó conservando
la esencia original de lo construído.
Amplios ventanales se instalaron en
las galerías circundantes donde la
luz natural llena la intimidad de
los salones dándonos la posibilidad
de estar junto al parque y los
árboles, como también de poder
observar el accionar de un molino de
viento de 1896, noble centinela de
un tiempo transcurrido.
Alguna de las antiguedades; la barra
de madera, el reloj a péndulo,
salamandras y demás elementos
existentes forman parte de la
decoración.
Debemos hacer notar que en
contraposición a ese siglo pasado,
los ambientes interiores cuentan con
equipamiento de última generación en
climatización y renovación de aire y
para los amantes de la calefacción a
leña, un gran hogar central y
salamandras de fundición instaladas
estratégicamente.
En el parque de 2 1/2 has. rodeado
de añejos árboles se puede
descansar, tomar mate y disfrutar de
los famosos pastelitos obsequiados
por nosotros. Si es amantes de los
deportes al aire libre, contamos con
canchas de voley, fútbol, aros de
basquet, mesas de ping pong y para
los más pequeños juegos construidos
con troncos y alquileres de
caballitos.
En nuestros hornos de barro se
preparan las carnes, las empanadas,
las pizas, las provoletas, las
exquisitas papas y batatas al
asador, los costillares y en las
parrillas las achuras. En la cocina
las pastas y postres caseros.
La escondida no sólo es la elegida
para pasar un día de campo muy
especial, sino también para la
realización de casamientos,
cumpleaños y demás eventos
familiares y empresariales. |